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    14 julio

    EL RENACIMIENTO I

    Sin poder evitarlo, mi mente viajó años atrás…concretamente a cuando a penas tenía 14 años y mi mundo se reducía a cosas simples, cuando aún no podía siquiera imaginar la complejidad de la vida y del desarrollo de la existencia… Esas aún eran palabras muy complicadas  para alguien de mi edad.

     

    Las cosas eran como eran…aunque en aquellos momentos, las cosas no estuvieran bien, nada bien…

     

    Recordé que aquel día huía de la lluvia que había comenzado hacía apenas media hora…el tiempo justo para estar completamente empapada ya. En esos momentos tenía miedo y estaba enfadada, por eso corría sin parar, poniendo la excusa de la lluvia, para evitar que nadie viera que mis lágrimas se mezclaban con las gotas de lluvia sobre mi cara.

     

    Encontré un lugar apartado, entre las ruinas de un viejo edificio y colándome por uno de los huecos de la pared me desplomé sobre el polvoriento suelo.

    El aspecto de aquella vieja casa era deplorable…lo único agradable que quedaba en ella era el antiguo patio interior por el que se colaba la luz a través de una vidriera rota del techo…Pero en aquellos momentos, todo me daba igual. Mi alma se caía igualmente a pedazos, como las paredes de esa casa…Me daba igual si mi llanto se sobreponía al sonido de las gotas de lluvia al chocar contra el suelo, o si ya no volvía a salir el sol…todo me daba igual…porque había perdido para siempre a quien más quería…a quien menos se lo merecía…y ya no había forma posible de que volviera jamás.

     

    Entre hipos y sollozos, apenas note que no estaba sola…

     

    Fue una gran impresión al descubrir a pocos metros de mí a un chico, completamente desnudo, situado en medio del patio de la vieja casa de espaldas a mí…

    Al principio me asusté y temí que me hubiese oído…pero seguí observándole.

    Estaba de pie, con los brazos en cruz y las palmas elevadas hacia el cielo…Su cabeza, ligeramente inclinada hacia arriba, con los ojos cerrados, dejando que toda el agua de lluvia que entraba por la vidriera rota, cayera sobre su cuerpo.

     

    Nunca sabré que fue lo que me impulsó a acercarme del todo. Me quedé al borde que separaba la entrada del patio, mojándome tan solo la punta de los botines y me apoyé en una columna cercana.

    ¿A que se supone que estaba esperando?

     

    -         ¿ Por qué llorabas?- su voz me sorprendió Ni siquiera se había girado y sabía que aún estaba ahí…mirándole.

    -         No lloraba…¿ Y tú que haces ahí?- le dije con la extraña rebeldía que me caracterizaba a esa edad.

    -         Sentir que estoy aquí…- A pesar de que no veía su cara, hubiese jurado que sonreía.

    -         Yo soy lo único que se interpone entre la lluvia y el suelo- continuó él- Se que es así porque puedo sentirlo…tan sólo algunas de esas gotas detienen su recorrido hacía el suelo porque caen en mi…Es tan solo por unos segundos…pero, puedo jurar que estoy aquí…que soy real…otra vez.

     

    En ese momento, no sabía si es que estaba loco o es que se trataba de una reflexión tan profunda que se me quedaba grande…

    -         Te estas mojando- le dije finalmente.

     

    Él giró su cabeza levemente hacía mi, sonriendo tal y como había imaginado y añadió:

    -         ¿ Por qué no vienes aquí? Así, no seré un loco solitario mojándose en este patio.

     

    ¿ Era mucha casualidad o él sabía lo que yo estaba pensando?

    -         Ven y lo pruebas- dijo y me tendió una mano

     

    En otro momento hubiese dicho que fui una inconsciente, pero en ese momento, avanzar y tomar su mano me pareció la idea más maravillosa del mundo.

    Me colocó a su lado y durante unos instantes me miró, sin apenas parpadear. Su flequillo rubio se pegaba a su cara y sus ojos azules parecían brillar con las gotas de agua que pendían de sus pestañas… Pero lo mejor, su sonrisa: cálida bajo la fría lluvia.

     

    Después de eso, cerré mis ojos, aún sin soltar su mano, y levanté mi cara hacía las frías gotas de lluvia que caían del cielo.

    La sensación fría me relajó…y poco a poco, pude notar la suave y continua sensación de las gotas en mi piel…él tenía razón, notarlas me permitía saber que estaba allí. Y en ese momento, aquel infierno en el que estaba sumergida, se hizo un poco más pequeño y olvidé, en parte, mis preocupaciones…sólo estábamos la lluvia, el suelo y yo…

     

    ¡ Bueno, y aquel extraño chico!

     

    Abrí mis ojos y le miré de lado. Él continuaba con su pose inicial, sólo que sus brazos estaban caídos ahora, ya que agarraba mi mano y la diferencia de alturas era notable.

    Y de pronto fui consciente de lo raro de la situación:

    - ¿ Por qué estas desnudo?- mi voz resonó casi con eco en mitad de aquel patio. Él me miró sonriendo divertido y me dijo:

    - Acabo de nacer

    A pesar de la extraña respuesta, tenía mas sentido que ninguna otra…¡ Nadie nace con ropa! Pero…aquel chico parecía tener unos 18 años…¿Cómo acababa de nacer?

     

    Pero no me dio tiempo a decirle nada porque él añadió:

    -         Lo cual me recuerda que…

     

    La frase murió en sus labios que formaban de nuevo una agradable sonrisa.

    Un impresionante haz de luz atravesó su pecho y se separó en dos haces aún más luminosos en su espalda. El tamaño de éstos, fue aumentando hasta que la luz se volvió casi material y puede distinguir entre ellas, dos hermosas alas blancas que terminaron por estar unidas a la espalda de aquel chico.

     

    Acto seguido, desplegó las alas como estirándose y después, permitió que el agua las mojara también.

    Yo estaba completamente alucinada, pero sorprendentemente, no tenía miedo a su lado.

    -         Son…¿Son de verdad?- le pregunté.

     

    Él soltó mi mano y amablemente bajó sus alas hasta mi altura para que pudiera tocarlas…Sus alas estaba mojadas, pero las plumas parecían calidas y esponjosa.

    -         Eres un…¿un ángel? o algo así…- me atreví a preguntarle. Él sostuvo mi mirada durante unos instantes.

    -         No exactamente…más bien…soy un amigo…Tú amigo, si quieres- me dedicó una de sus mejores sonrisas.

     

    Asentí levemente con la cabeza.

    -         ¿Cómo te llamas?

    -         Joel- era la primera vez que oía ese nombre…pero era bonito.

    -         Irene- le dije yo, mientras él imperceptiblemente apretaba mi mano en signo de conformidad.

    -         También es muy bonito- definitivamente leía mi mente, pero me daba igual.

    -         Y ahora que somos amigos ¿Me contarás por qué llorabas?

     

    Asentí ligeramente mientras sentía que una lágrima corría por mi mejilla, o quizás era otra gota de lluvia…probablemente fuera lo primero, porque Joel se inclinó y con su pulgar, borró el recorrido de la gota.

     

    Y de esta forma tan increíble, comenzó una profunda amistad, que me llevó a convertir a Joel en mi confidente, en parte de mi…en mi mejor amigo.

     

    Sin embargo, hubo un tiempo en el que Joel tuvo que desaparecer.

    Nunca me contó los verdaderos motivos, pero su promesa de que volvería me fue suficiente.

     

    Y ahora, le tenía de nuevo frente a mí, como una ilusión, pero tan real como las gotas de lluvia al caer sobre mí….Y  no estaba dispuesta a dejarle escapar otra vez.

     

    El candelabro cayó de mis manos, haciendo rodar las velas por el suelo y en un impulso incontrolado me arrojé a sus brazos…Casi 5 años habían pasado desde la ultima vez que nos vimos.

    Joel aún seguía siendo un poco más alto que yo, por lo que mi cara quedó enterrada en su pecho y mis brazos se aferraron a su espalda  de una forma algo brusca, intentando inconscientemente que no  volviera a escaparse.

    Juraría que Joel dejo escapar una pequeña queja al notar mi choque contra él, pero no debió importarle demasiado porque me devolvió el abrazo con la misma intensidad.

    Algunas lágrimas empezaron a escaparse  sin permiso de mis ojos y note como la camisa de Joel empezaba a mojarse.

    -         ¿Por qué siempre que nos encontramos estás llorando?

     

    Sin levantar la cara aún de su camisa, ahogué una sonrisa mientras le propinaba un golpe amistoso en la espalda.

    -         En serio- me dijo tomando mi cara entre sus manos y separándome de su camisa para poder mirarme a la cara- No me gusta verte llorar, Neo.

     

    Sonreí complacida al escuchar el mote que años atrás me había puesto.

    -         No vuelvas a largarte…- comenté en un susurro.

    -         Te lo prometo- me pareció que su voz temblaba mientras me abrazaba de nuevo envolviéndome en esta ocasión con sus alas como hacía cuando estaba asustada años atrás.

     

    Sin embargo, la realidad volvió a mi de golpe al notar como el calor de las alas de Joel se separaba de mi y en ese momento recordé, como si de una ráfaga de imagines se tratara, que estábamos en mitad de la capilla rodeada de cientos de invitados aún desmayados por el suelo y bajo la mirada de mis amigos.

     

    -         ¿Alguien puede explicarme que está pasando?- la voz de Iván fue el ultimo empujón para separarme definitivamente de los brazos de Joel. Cuando me giré, no sabría decir si Iván tenía una expresión de enfado o simplemente intentaba ocultar su preocupación.

    -         Él…es un amigo, un viejo amigo- Iván hizo un gesto con la cabeza como preguntándome si esa era la mejor respuesta que podía darle, pero antes de poder abrir la boca para explicarme mejor, Gabriel nos interrumpió.

    -         Ahora no hay tiempo, los invitados están a punto de despertar…- miré a Gabriel sorprendida…¿él sabía lo que estaba pasando?- Iván, te pediría por favor que volvieras a las catacumbas…- continuó mirando al vampiro- Tu padre y sus compañeros aún continúan en la cena, y si pudieras…

    -         ¿Bajar y hacer como que no ha pasado nada?- preguntó Iván con un tono mordaz.

    -         Prometo que después te daré una explicación razonable de todo esto.

    -         Eso espero- dijo casi siseando las palabras y taladrando con la mirada a Gabriel.

    -         Por favor…- lo dije casi en un susurro y mirando a Iván nerviosamente. No sabía muy bien por qué pero necesitaba que nos creyera.

     

    Iván no contestó, solo inspiró fuertemente mientras hacía un gesto afirmativo con la cabeza. Me dedicó una última mirada que parecía decir: “hablaremos después”. Y sin decir una palabra más, avanzó hacia la puerta que comunicaba con la escalera de las catacumbas desapareciendo tras ella dando un portazo.

     

    -         ¿Estáis bien?- mi voz resonó en el eco de la sala tras el silencio que precedió al portazo.

    -         Si cariño- Muron se acercó a mí y tomó mi mano- pero ahora tenemos que darnos prisa.

    -         Es cierto, ocurrirá de un momento a otro- Gabriel consultó su reloj- Apenas nos quedan unos segundos- afirmó.

     

    Definitivamente, Gabriel sabía mucho más de lo que yo podía imaginar.

    -         ¿Pero que va ha…?- no termine la frase porque al mirar a mi alrededor, vi como los pequeños espíritus brillantes volvían a moverse por la habitación. Poco a poco se acercaban a los cuerpos de los invitados que aún permanecían en el suelo. Se desplazaban flotando, como figuras fantasmagóricas. Su brillo antes tenue, se intensificaba cada vez más.

    -         Ahora no tenemos tiempo- Gabriel volvió a consultar su reloj- Irene quédate con Muron, ella te lo contará todo y por favor…- añadió mirándome muy seriamente- No te separes de ella…

     

    ¿Qué es lo que preocupaba tanto a Gabriel? Su mirada se poso unos instantes en la de Muron, parecía querer decir algo. Muron le dedicó una sonrisa y una mirada tranquilizadora que significaba más para ellos dos que para mi.

    -         Tranquila Neo- me dijo Joel- No hay de que preocuparse- dijo agarrando sutilmente el brazo de Gabriel- De verdad…

     

    La oscura mirada de Gabriel pareció relajarse.

    -         No pierdas detalle…- me dijo Joel guiñándome un ojo- Jamás verás nada igual.

    -         ¡Joel!...- le gritó Gabriel observando como los espíritus estaban prácticamente posicionados al lado de cada una de las personas que había en esa habitación…incluidos nosotros.

     

    ¿Un momento?...Esto era muy extraño. Había un espíritu por cada persona de esa sala, a su lado, mirándole con esos extraños y vacíos ojos  negros…esperando…¿esperando a qué?

     

    Para cuando me di cuenta, Muron me había empujado ligeramente hacia atrás, de manera que habíamos quedado todos haciendo una especie de circulo, muy pegados a Joel…Cuatro pequeños espíritus se acercaron flotando hacia nosotros…Noté como Gabriel prácticamente nos estrangulaba la mano a Muron y a mi.

    -         Joel!!!...Ya!!!

     

    Al grito de Gabriel, todo pareció detenerse unos segundos…Esperé a que aquellos espíritus terminaran por tocarnos…pero eso no llegó a pasar, porque de pronto noté una vibración muy fuerte bajo nuestros pies y un sorprendente círculo de luz muy intensa se elevó desde el suelo, rodeándonos.

    El brillo me hizo cerrar los ojos por unos instantes, pero me pareció oir la voz de Joel dentro de mi cabeza diciendo:

    -         ¡Ábrelos!...No te lo pierdas

     

    Abrí los ojos muy despacio y lo que vi, quedará grabado a fuego en mi mente para toda la vida:

    El brillo del círculo aún nos rodeaba, pero ahora era más tenue… Me esforcé en mirar más allá del resplandor y mis ojos se abrieron de par en par.

    Aquellos espíritus brillantes, se inclinaron sobre los invitados y de pronto unas pequeñas manitas salieron de los lados de su cuerpo y se dirigieron al pecho de cada una de las personas que había en el suelo, y como si de una coreografía muy ensayada se tratase, todos atravesaron  el pecho de los invitados con ambas manos al mismo tiempo.

     

    Ahogué un grito de sorpresa mientras veía como parecían estar buscando algo en el interior del pecho de aquellas personas y acto seguido, todos pegaron un fuerte tirón con aquellas pequeñas manitas arrancando algo del interior de todos ellos.

     

    Y en ese momento me di cuenta de lo que estaba pasando, el por qué Gabriel parecía tan preocupado…

     

    Los espíritus comenzaron a elevarse hacia el techo de la bóveda mientras que  de sus pequeñas manitas pendía algo que estaba siendo sacado poco a poco del cuerpo de cada uno de los invitados…Algo etéreo, que flotaba y brillaba casi como ellos pero con diferentes colores, algo que se moldeaba como el humo, hasta adquirir poco apoco aspecto humano…No se como ni porqué, nadie tubo que explicármelo porque en ese momento comprendí que lo que estaban sacando de sus cuerpos, uno por uno, con tanta lentitud…no era otra cosa que sus almas.

     

    Un escalofrío me recorrió la espalda al observar como todas aquellas almas brillantes como luces de colores, eran acompañadas por los espíritus hacia la bóveda. Sin embargo, llegaba un momento en el que ya no subían más…      

    Me fijé en una especie de cuerda o cordón que salía del pecho de cada una de las almas. Estaba unida al pecho del cuerpo al que pertenecían, que aún permanecían en el cuerpo.

     

    Una vez que los espíritus habían trasladado todas las almas al techo de la capilla, éstas, parecieron abrir los ojos y la cúpula ase llenó de luces de colores aún más brillantes. Cada alma parecía una llama de fuego de diversos colores.

     

    Me dio la sensación de que cada alma había sido colocada estratégicamente, en una posición concreta…como si todas tuviesen un lugar exacto para algo…Parecía que se estaban reuniendo …¿Para qué? Vi como todas las almas parecían mirar a un punto concreto del techo de la cúpula…¿Estarían esperando algo?...¿O a alguien?

     

    Sentí miedo en esos instantes, pero recordé la mirada de Joel al decir:

    -         No hay de que preocuparse..

     

    Y como si realmente lo hubiese estado esperando…ocurrió:

     

    La capilla entera comenzó a vibrar, como si anunciase la llegada de un terremoto y toda esa energía se concentró en un punto situado en la profundidad de la cúpula y acto seguido, un enorme agujero se abrió en mitad de esa nada. Todo en su interior parecía moverse a gran velocidad y poco a poco, una luz que parecía venir desde muy lejos…se fue acercando a la abertura, hasta tal punto que cuando ya estaba prácticamente dentro, parecía una llamarada de fuego.

     

    Sin embargo en ese momento, me di cuenta de algo en lo que no me había fijado antes…Un poco más alejados de los otros espíritus pequeños y las almas, había un par de espíritus negros, aquellos que parecían llevar una mascara enterrada en sus negros ropajes…Parecía que también estuviesen  esperando algo…Algo que estaba a puno de atravesar aquel enorme hueco incandescente…

     

    Aquella llama entró por el agujero a toda velocidad y cruzó toda la capilla hasta estrellarse contra el suelo y finalmente atravesarlo, dejando un gran resplandor a su paso…

    Y lo que sucedió a continuación , fue tan rápido que si hubiese parpadeado no me hubiese dado tiempo a verlo:

    Las almas volvieron bruscamente al suelo, casi como si hubiesen pegado un tirón desde el interior de su cuerpo. El resplandor cesó, los espíritus desaparecieron y el círculo de luz que nos rodeaba se extinguió.

     

    Tarde unos segundos en darme cuenta de que no había cerrado los ojos…es que nos habíamos quedado completamente a oscuras.

    -         ¿Estás bien?- era la voz de Muron, cerca de mi oído.

    -         Si…- apenas pude balbucear una sílaba…Pero muy en contra de lo que yo pensaba, aquello aún no había terminado.

    -         Escúchame.-  Me dijo Muron casi susurrando- cuando la sala vuelva a iluminarse, no grites, no hagas ningún ruido…veas lo que veas.

    -         ¿Por qué?

    -         Algo ha salido mal…y tendrán que volver a terminar lo que empezaron.

    -         No me asustes Muron que…- Pero no me dejo terminar, porque con su mano tapó mi boca haciéndome callar…y menos mal que lo hizo…Porque probablemente, habría gritado.

     

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